Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

El amor que sobrevive a la muerte y reconoce al Maestro

Cristo, al otro lado de la muerte, conservó intacto su amor por María. Llamarle Rabboni es recibirle como Salvador y también como Señor, entregándole la vida entera.

Jesús no había olvidado el nombre de María en su experiencia de la muerte. Era la antigua creencia pagana que la muerte lavaba del alma todo recuerdo de la vida terrenal: sus amores, sus tristezas, todas sus reminiscencias. Pero aquí vemos a Jesús al otro lado de la muerte, y comprobamos que los antiguos afectos permanecen inmutables en Él. Se encontró con María y con sus otros amigos, y retomó los hilos de la tierna historia de amor, justamente donde habían quedado interrumpidos tres días antes, cuando murió. Este hecho debería resultarnos muy consolador. El amor es más fuerte que la muerte. Cuando nuestros amigos atraviesan la muerte, cualesquiera que sean los cambios que se operen en ellos o sobre ellos, sabemos que no habrá cambio alguno en su amor por nosotros. La muerte no cortará los lazos que unen a los corazones cristianos en la tierra. Nos volveremos a encontrar en la vida futura, y nos recordaremos los unos a los otros y nos amaremos como antes, y retomaremos los viejos hilos del afecto y seguiremos tejiendo para siempre la trama del amor.

Cuando Jesús llamó a María y ella le reconoció por su voz, al instante le respondió con una sola palabra: ¡Rabboni!, ¡Maestro! Este nombre con el que le llamó revelaba la lealtad de su corazón y la consagración de su vida a Él. Muchas personas solo alcanzan una concepción a medias de la fe cristiana. Creen en Cristo como Salvador, pero no piensan en Él como Señor, como su propio Señor personal. Consideran la fe únicamente como confianza para la salvación, y no entienden que también es obediencia y servicio. María tenía la concepción verdadera. Su respuesta al llamado de Cristo implicaba la entrega de sí misma a Él. Toda fe verdadera acepta a Cristo de dos maneras y bajo dos nombres. Primero, le recibe como Salvador, Jesús, confiando solo en Él para la salvación: Simplemente a tu cruz me aferro. Luego, le acepta como Señor, Rabboni, rindiéndole la vida. El alma redimida debe obediencia, sumisión, lealtad y servicio.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Rabboni!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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