Este fue el evangelio de Juan el Bautista. A primera vista parece muy distinto del mensaje de amor que Jesús predicó, y sin embargo es parte del mismo relato. El arrepentimiento siempre debe preceder al perdón y a la paz. Quizá necesitemos que se nos recuerde esto en nuestros días. Corremos el peligro de hacer de la salvación algo demasiado fácil, y de ser condescendientes con nosotros mismos en exceso. Algunos olvidamos que el pecado es algo terrible, y somos demasiado descuidados a la hora de deshacernos de nuestras faltas. Malentendemos el perdón de Dios si lo consideramos simplemente como admitir con facilidad que hemos obrado mal. Jesús no vino a salvarnos tan solo de las penas del pecado; vino a salvarnos de los pecados mismos, conduciéndonos a abandonarlos para siempre. A menos que nos arrepintamos de nuestros pecados, nunca podremos alcanzar el perdón.
Debemos asegurarnos, además, de hacer una obra profunda en nuestro arrepentimiento. El arrepentimiento no es meramente un pequeño remordimiento por algo mal hecho. No es simplemente un derramamiento de lágrimas al recordar alguna maldad. No es pura vergüenza por haber sido descubiertos en alguna impureza o deshonestidad. Es la revolución de toda la vida. Los pecados llorados deben ser abandonados. El arrepentimiento es un cambio de corazón, un volver el rostro hacia el lado opuesto. Conviene que nos afanemos con diligencia para asegurar que abandonamos siempre el mal que deploramos, que dejamos la senda impía que lamentamos, que nos apartamos del pecado que confesamos.
Muchas personas reciben apenas la mitad del evangelio. Hablan mucho de creer, pero muy poco de arrepentirse. Conviene recordar que una fe que no conduce a un arrepentimiento genuino no es una fe que salva. Quien llora un pecado y lo confiesa, con la intención secreta de volver a él, no tiene fundamento alguno para esperar que ha sido perdonado.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Repentance
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.