Mañana y noche

El arrepentimiento verdadero nunca es pasajero

El verdadero duelo por el pecado es obra del Espíritu, mira a Cristo en la cruz, se hace práctico en la vida diaria y perdura hasta el fin.

El duelo genuino y espiritual por el pecado es obra del Espíritu de Dios. ¡El arrepentimiento es flor demasiado escogida para crecer en el jardín de la naturaleza! Las perlas crecen naturalmente en las ostras, pero la penitencia nunca se muestra en los pecadores a menos que la gracia divina la obre en ellos. Si tienes una sola partícula de odio real hacia el pecado, Dios te la ha dado, pues las espinas de la naturaleza humana jamás produjeron un solo higo. «Lo que nace de la carne, carne es».

El verdadero arrepentimiento tiene una referencia distintiva al Salvador. Cuando nos arrepentimos del pecado, hemos de poner un ojo en el pecado y el otro en la cruz. Aún será mejor que fijemos ambos ojos en Cristo, y veamos nuestras transgresiones solo a la luz de su amor.

El verdadero dolor por el pecado es eminentemente práctico. Nadie puede decir que odia el pecado si vive en él. El arrepentimiento nos hace ver el mal del pecado, no meramente como teoría, sino experimentalmente, como el niño quemado teme al fuego. Habremos de temerle tanto como un hombre recién asaltado y robado teme al ladrón en el camino. Habremos de evitar el pecado, evitarlo en todo, no solo en lo grande, sino también en lo pequeño, así como los hombres evitan a las pequeñas víboras lo mismo que a las grandes serpientes.

El verdadero duelo por el pecado nos hará muy vigilantes sobre nuestra lengua, no sea que diga alguna palabra errada. Seremos muy vigilantes sobre nuestras acciones diarias, no sea que en algo ofendamos; y cada noche cerraremos el día con dolorosas confesiones de nuestras faltas; y cada mañana despertaremos con ansiosas oraciones, pidiendo que ese día Dios nos preserve, para que no pequemos contra él.

El arrepentimiento sincero es continuo. Los creyentes se arrepienten hasta su día de muerte. El arrepentimiento no es intermitente. Todo otro dolor cede ante el tiempo, pero este querido dolor crece con nuestro crecimiento, y es tan dulce amargura, que damos gracias a Dios por permitimos experimentarla, ¡hasta que entremos en nuestro eterno descanso!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: October 13 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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