Las amistades en cada familia requieren el cuidado y el cultivo más delicados. Debemos ganarnos el amor unos de otros dentro de nuestras propias puertas, así como nos ganamos el amor de los de afuera: mediante los dulces actos y las virtudes del afecto. Debemos demostrarnos dignos de ser amados por quienes están más cerca de nosotros; no nos amarán de verdad, simplemente porque pertenecemos al mismo hogar, a menos que los amemos. Debemos mostrarnos desinteresados, atentos, amables y serviciales.
Las amistades del hogar deben formarse como se forman todas las amistades: mediante el paciente entrelazarse de alma con alma y el lento crecer de una vida dentro de otra vida. Y conservamos a los demás amigos mediante mil pequeñas expresiones llenas de amor que los ganan. Debemos vigilar nuestros actos y nuestras palabras, ¡especialmente en casa!
"Finalmente, todos vosotros sed de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo" 1 Pedro 3:8-9
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Home friendships
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.