Nuestros días son como las líneas y los espacios del pentagrama, y nuestros deberes son las notas. Cada vida está destinada a ser una armonía perfecta, y para ello, cada deber particular tiene su propio lugar apropiado. Una sola cosa hecha fuera de su tiempo y de su lugar produce discordia en la música de la vida, así como una nota mal colocada en el pentagrama altera la armonía.
Nuestra vida es un edificio, y los pequeños actos son los materiales empleados; el todo se halla en su propio y verdadero lugar. Todo es hermoso a su tiempo, pero fuera de tiempo, los actos más bellos pierden gran parte de su hermosura.
El arte de la verdadera vida consiste, por tanto, en gran medida en hacer siempre lo que corresponde al momento. Pero cómo saber cuál es el deber de cada instante es una cuestión que para muchos resulta llena de perplejidad. Sin embargo, sería fácil si nuestra obediencia fuera más sencilla. No tenemos más que tomar el deber que está más cerca de nuestra mano, aquel que el momento nos trae. Nuestro deber nunca es algo lejano. La dificultad es que nosotros mismos complicamos la cuestión del deber con nuestra manera de mirar la vida, y luego enredamos nuestros pies en las mallas que nuestras propias manos han tejido.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The art of true living
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.