Mañana y noche

El asombro santo que adora

No debemos dejar de maravillarnos ante las grandezas de Dios; el santo asombro ante la encarnación y la redención conduce a la adoración, la vigilancia piadosa y la esperanza gloriosa.

No debemos dejar de maravillarnos ante los grandes prodigios de nuestro Dios. Sería muy difícil trazar una línea entre el santo asombro y la verdadera adoración; pues cuando el alma queda sobrecogida por la majestad de la gloria de Dios, aunque no se exprese en canto ni alce su voz con la cabeza inclinada en humilde oración, sin embargo adora en silencio. Nuestro Dios encarnado ha de ser adorado como «el Admirable».

¡Que Dios se fijara en su criatura caída, el hombre, y que en vez de barrerlo con la escoba de la destrucción, emprendiera Él mismo ser el Redentor del hombre y pagar el precio de su rescate, es verdaderamente maravilloso! Pero para cada creyente la redención es aún más maravillosa cuando la contempla en relación consigo mismo. Es un milagro de gracia, en verdad, que Jesús abandonara los tronos y las realezas de arriba para sufrir ignominiosamente aquí abajo por ti. Deja que tu alma se pierda en el asombro, pues el asombro, así vivido, es una emoción muy práctica. El santo asombro te llevará a la adoración agradecida y a la acción de gracias sincera. Producirá en ti una vigilancia piadosa: temerás pecar contra un amor semejante.

Sintiendo la presencia del Dios todopoderoso en el don de su amado Hijo, te quitarás las sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás es tierra santa. Al mismo tiempo serás movido a una esperanza gloriosa. Si Jesús ha hecho cosas tan maravillosas en tu favor, sentirás que el cielo mismo no es demasiado grande para tu expectativa. ¿Quién puede asombrarse de algo cuando ya se ha asombrado ante el pesebre y la cruz? ¿Qué queda de admirable después de haber visto al Salvador? Querido lector, puede que por la quietud y la soledad de tu vida apenas puedas imitar a los pastores de Belén, que contaron lo que habían visto y oído; pero al menos puedes completar el círculo de los adoradores ante el trono con tu asombro ante lo que Dios ha hecho.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: January 26 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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