«Mirad cuál amor nos ha dado el Padre.» Consideren quiénes éramos, y qué sentimos ser aun ahora cuando la corrupción es poderosa en nosotros, y nos maravillaremos de nuestra adopción en la familia de Dios. Y, sin embargo, somos llamados «hijos de Dios». ¡Qué alta relación es la de un hijo, y qué privilegios trae consigo! ¡Qué cuidado y ternura espera el hijo de su padre, y qué amor siente el padre por el hijo! Pero todo eso, y más que eso, tenemos ahora por medio de Cristo.
En cuanto al pasajero contratiempo de sufrir con el hermano mayor, lo aceptamos como un honor: «Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.» Estamos contentos de ser desconocidos con Él en Su humillación, porque seremos exaltados con Él.
«Amados, ahora somos hijos de Dios.» Eso es fácil de leer, pero no tan fácil de sentir. ¿Cómo está tu corazón esta mañana? ¿Estás en lo más hondo del dolor? ¿Se levanta la corrupción dentro de tu espíritu, y la gracia parece una pobre chispa pisoteada? ¿Casi te falla la fe? No temas; no es en tus gracias ni en tus sentimientos en lo que debes vivir: debes vivir simplemente por la fe en Cristo. Con todas estas cosas en contra, ahora, en lo más hondo de nuestro dolor, dondequiera que estemos, ahora, tanto en el valle como en el monte, «Amados, ahora somos hijos de Dios».
«Ah, pero», dices, «¡mira cómo estoy vestido! Mis gracias no resplandecen; mi justicia no brilla con gloria aparente.» Pero lee el texto: «Aún no se ha manifestado lo que seremos; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él.» El Espíritu Santo purificará nuestras mentes, y el poder divino refinará nuestros cuerpos; entonces le veremos tal como Él es.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: February 13 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.