Flores de un jardín puritano

El barco que navega sin pausa hacia la eternidad

El tiempo nos lleva sin pausa hacia la eternidad, como un barco que mantiene su rumbo sin importar lo que hagan los pasajeros; conviene estar preparados para el desembarco y el juicio de Cristo.

«El barco sostiene su rumbo y se dirige al puerto deseado, ya sea que los que van a bordo estén sentados, acostados o caminando, comiendo o durmiendo.»

Así el tiempo nos lleva siempre adelante hacia la tierra donde el tiempo ya no será más. Nunca hay una pausa en nuestro progreso hacia la eternidad, ya sea que nos entretengamos o que vayamos en serio. Aun mientras leemos estas líneas, el gran navío sigue avanzando a la misma velocidad rápida e invariable. ¡Pronto veremos la orilla de la eternidad, mucho antes de lo que pensamos! Nos corresponde estar preparados para el desembarco, y para el solemne asunto que entonces nos ocupará: ¡el juicio ante Cristo!

Si pudiéramos quedarnos un tiempo calmos y sin movernos hacia la eternidad, entonces podríamos permitirnos jugar. Pero si miramos por la popa del barco, podemos ver cómo va cortando las olas. El tiempo pasado nos urge a la diligencia, pues ya nos ha registrado en el cielo; y el tiempo futuro nos llama al celo, porque ha de ser breve, y puede terminar hoy mismo.

¡Y entonces!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: The ship which is always sailing on

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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