"Ciertamente un hombre orgulloso no es un gran hombre, no más que un brazo hinchado pueda considerarse fuerte."
Muchos errores se cometen en esta materia, tanto respecto a los hombres como al lenguaje.
Los fanfarrones son valorados por la gente necia según el valor que ellos mismos se atribuyen. Pero ningún error puede ser mayor: un hombre orgulloso es, por necesidad, pequeño y vil en el juicio de Dios.
Se piensa que el lenguaje es enérgico porque es áspero, severo y truculento. Y, sin embargo, hay poco poder en tal manera de hablar, excepto para provocar oposición y proporcionar motivos y armas al adversario.
¡Juzga, pues, entre la hinchazón y la fuerza! Evita la una y busca prudentemente la otra. La verdadera humildad es amada de Dios, y Él siempre acude en su ayuda.
Debo ser cada vez menos a mis propios ojos, si quiero tener poder con Dios y prevailencia con los hombres. Parece que no fuera así, ¡y, sin embargo, así es! Señor, escribe esta lección en mi corazón.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: The swollen arm!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.