El oficio pastoral de Jesús armoniza con la imagen de su Iglesia como un rebaño. Y pocas partes de su obra mediadora muestran con tanta claridad la doble naturaleza del Señor. Para desempeñar plenamente las tareas del Pastor de su Iglesia, él posee todas las perfecciones de Dios en perfecto equilibrio con todos los atributos del hombre: es divino para conocer, proveer y guardar su rebaño; es humano para lograr su salvación y compadecerse de sus debilidades, tentaciones y pruebas. Ambos extremos del ser, el Infinito y el finito, se encuentran en Jehová nuestro Pastor.
Nuestro Señor es un Pastor amante. En proporción a nuestra fe en el amor de Cristo hacia nosotros estará la condición de nuestro corazón hacia él. Que el Señor dirija tu corazón, amado, quizá herido por el pecado o cubierto de tristeza, a las profundidades de ese océano infinito de amor divino, para que pase por encima de las debilidades, fracasos y pecados de tu vida cristiana y camines bajo su influencia santa y feliz. No pierdas de vista el amor de tu Pastor.
Cristo es además un Pastor expiatorio: «Yo pongo mi vida por las ovejas». Su muerte por el pecado debe ser nuestra muerte al pecado; él «se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo peculiar, celoso de buenas obras».
Piensa, alma mía, en el poder de tu Pastor. Cuando David confrontó a Goliat, recordó que había matado al león y al oso que atacaron el rebaño de su padre. Pero Cristo, nuestro verdadero David, ha vencido a todos nuestros enemigos: condenó el pecado, quebrantó a Satanás y conquistó la muerte y el sepulcro. «No perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano». Es propia tarea del Pastor proveer pastos adecuados y abundantes, y él lo hace con fidelidad: nos conduce por su Espíritu a los verdes pastos de su Palabra y nos ofrece su carne y su sangre en figurado y espiritual banquete. ¿Por qué estar flaco y hambriento cuando todas las promesas de Dios son tuyas y toda la plenitud de Jesús es tuya? Pásate entre estos prados divinos hasta que el Pastor te llame a pastos más altos. Mientras tanto, mantente cerca del Pastor, «solo Jesús», alimenta tu alma en su Iglesia y haz cuanto puedas para ensanchar el rebaño y difundir la fama del Pastor que te rescató con su sangre y te llevó con gentileza a su redil.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: THE LORD MY SHEPHERD
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.