¿Le importa al pastor cuando una de sus ovejas ha dejado el redil? Tiene cien en su rebaño; ¿le importa que una de ellas se haya ido? ¿Echa de menos a una entre tantas?
Cristo tiene a su alrededor millones de seres santos: ángeles y redimidos que nunca se extravían. ¿Le importa, entonces, cuando en la tierra, en el corazón de una gran ciudad, o en algún pueblo solitario del campo, un alma se pierde en las tinieblas?
Cristo echa de menos aun a una sola, no importa quién sea, que se desvíe. ¿Hubo alguna vez madre con tantos hijos que, si uno de ellos se alejara del hogar, no lo extrañara?
Tenemos ideas muy extrañas del amor de Cristo si pensamos que nos ama solo como a una gran masa, y no como a individuos.
El padre de un niño robado dijo: «Mientras viva, seguiré recorriendo el país de un extremo a otro, mirando el rostro de cada muchacho que encuentro, ¡tratando de hallar a mi propio hijo perdido!» Piensen en ese padre cansado y con el corazón quebrantado, yendo de ciudad en ciudad y renunciando a todo en esta única y triste búsqueda.
Piensen entonces en Cristo buscando al creyente perdido que se ha apartado de su hogar de amor. ¡He aquí al Buen Pastor, cansado, con los pies sangrantes, mientras continúa buscando a su oveja perdida hasta encontrarla!
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The Seeking Savior
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.