He aquí la gentileza del pastor: lo pone sobre sus hombros. Demasiado débil para caminar por sí misma, demasiado agotada en sus extravíos para regresar, la oveja, una vez hallada por el pastor, es cargada gozoso sobre sus hombros. ¡Conmovedor cuadro de la gentileza del Salvador al restaurar un alma que se ha desviado! ¿Qué sino una gentileza infinita se ve en la restauración de Pedro? Fue solo una mirada; no cayó una palabra de los labios del Salvador, ni reproche severo ni reprensión áspera, y sin embargo, esa mirada tan llena de amor, de perdón y de ternura parecía decirle: Voy a morir por ti, Pedro; todo esto y más sufro por ti; ¿me negarás? Aquella mirada llegó al corazón del apóstol caído, lo quebrantó y lo hizo salir del atrio llorando amargamente. No había en la mirada de Jesús sino amor. Que esta verdad quede fija en el corazón de todo creyente descarriado: el Señor restaura el alma con gentileza. En el instante en que descubre su pecado, le comunica alguna prueba de su misericordia perdonadora; el bálsamo se aplica en el mismo momento en que se da la herida.
Míralo en el caso de David. ¿Cómo trajo Dios su pecado a la memoria? ¿Con la vara del castigo? ¿Con juicios severos? No; ninguno de estos fue su mensajero, sino un profeta amable, tierno y fiel que le descubrió su terrible caída; y apenas habían cesado de resonar las palabras: Tú eres el hombre, cuando Dios derramó el bálsamo sanador: Jehová ha perdonado tu pecado, no morirás. ¡Qué gentileza, qué ternura en los modos del Señor para restaurar a su hijo extraviado! ¿De quién podía esperarse esto, sino de Aquel cuyo nombre es amor, Aquel que así habló a su Efraín descarriado: ¿No es Efraín mi querido hijo, un niño en quien me deleito? Por eso mis entrañas se conmovieron por él; tendré misericordia de él, dice Jehová. Es un desbordamiento de ternura que solo pudo tener su morada en el corazón de Jehová.
Todo retorno verdadero de un alma descarriada es por medio de Jesús. Jesús es la gran puerta de acceso al trono de Dios. Ninguna otra entrada nos conducirá al cetro de oro, ninguna otra al lugar santísimo. Así lo desentrañó el Espíritu Santo: Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el lugar santísimo por la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo que él nos consagró, tengamos confianza y acerquémonos. ¡Oh bendita puerta de retorno para el pobre creyente caído y quebrantado: un Salvador crucificado, en quien Dios se complace, y por cuyo amor puede recibir al pecador, acoger al descarriado y sanar sus extravíos!
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - August 31
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.