Palabras diarias para los peregrinos de Sion

El camino a Sion y el pacto eterno

Los redimidos preguntan el camino a Sion paso a paso, llorando por sus apostasías, y buscan al Señor su Dios hasta hallarle como su Dios del pacto.

Sion es el asiento de todas las bendiciones del evangelio. En ella está puesta «la principal piedra del ángulo» (Isaías 28:16); en ella está «puesta la salvación por Israel» (Isaías 46:13); sobre ella está el Cordero de Dios (Apocalipsis 14:1); de ella salen misericordia, redención, perdón, consuelo, fortaleza, liberación y gloria. Volver, pues, el rostro hacia Sion implica buscar las bendiciones del evangelio. Por eso se dice de los redimidos que «buscan al Señor su Dios», quien solo puede hallarse en Sion, su morada, y donde la alabanza le espera (Salmo 65:1). Pero no preguntan el camino a Sion con espíritu liviano ni trivial, ni presumiendo que llegarán allá. Han de preguntar el camino paso a paso, dudando y temiendo a menudo si están en el camino. Habiendo sido tan a menudo engañados y seducidos, ya no se atreven a confiar en su propio corazón, sino que han de rogar al Señor que les muestre cada palmo del sendero. Ya no pueden seguir ciegamente a cualquier guía presuntuoso, sino clamar al Señor mismo para que les enseñe, les conduzca y les vivifique en el camino.

Y mientras van, lloran. Lloran por sus bajas apostasías, por los muchos males cometidos, por la liviandad de mente en que han incurrido, por la mundanalidad de espíritu, el orgullo, la presunción, la hipocresía, la carnalidad, el descuido y la obstinación de su corazón. Van y lloran con corazón quebrantado y espíritu quebrado; no descansando en sus lágrimas como evidencias, sino buscando al Señor su Dios; buscando las manifestaciones secretas de su misericordia, las visitaciones de su favor, «el alzar de la luz de su rostro»; buscando una revelación del amor de Jesús, para conocerle por un descubrimiento espiritual de sí mismo. Así dispuestos, no procuran establecer su propia justicia; no buscan el aplauso del mundo; no buscan la buena opinión de los profesantes; no buscan las sonrisas de los santos; no buscan hacerse cristianos por su propio esfuerzo. Sino que «buscan al Señor su Dios», buscan su rostro de día y de noche, buscan su favor, su misericordia, su gracia, su amor, su gloria, las dulces visitaciones de su presencia y su poder, buscándole y luchando con él hasta hallarle como su Dios del pacto, que sana todas sus apostasías.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: February 2

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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