Porciones diarias

El cántico de los redimidos en la altura de Sion

Hasta que la sangre expiatoria purgue la culpa de la conciencia, nadie puede cantar en la altura de Sion. Pero cuando Cristo se revela al alma, los redimidos acuden, adoraban y entonan su cántico ante el Rey entronizado en gloria.

Hasta que los redimidos conocen algo de la eficacia de la sangre expiatoria y tienen su conciencia purgada de culpa y de inmundicia, no pueden venir a cantar en la altura de Sion. Pero cuando son rescatados de la mano del que es más fuerte que ellos; cuando la sangre de Cristo se aplica a su conciencia para limpiar toda culpa; cuando él se revela y se da a conocer de manera experimental, y el evangelio en manos del Espíritu se vuelve palabra de poder, entonces, atraídos por los cordales del amor, acuden a Sion, donde el Rey está entronizado en gloria. Se llama "la altura de Sion" porque el Señor de la vida y de la gloria ha sido exaltado al lugar sumo de dignidad y poder.

¿Y por qué acuden? Para tener comunión con él, para adorarle en la hermosura de la santidad, para recibir palabras de sus labios, sonrisas de su rostro y toques de su mano. Y cuando él, como Príncipe de paz, se digna hablarles, revelarse a sus almas en la gloria de su Persona divina como Dios-hombre y derramar su amor en sus corazones, entonces pueden cantar, y en ellos se cumple la promesa: "Vendrán con gritos de gozo a la altura de Sion."

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: June 18

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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