¿Ha anhelado jamás tu corazón al Señor Jesús, como el ciervo anhela las corrientes de agua? ¿Te has postrado alguna vez en el polvo, lamentando tus pecados contra el amor sangrante y moribundo de Jesús? ¿Has pedido a Dios que encienda en tu alma un deseo intenso de tener a Jesús como tu Cristo, para que él sea tu deleite aquí y tu porción para siempre? Ciertamente hay en él algo que no se halla en nada debajo de los cielos, y que si no se encuentra aquí, tampoco se encontrará en la eternidad. Si no tienes amor ni afecto por él, ¿por qué será sino porque no se ha atraído a tu alma? Pero si se ha manifestado a ti, has visto y sentido bastante de su bienaventuranza para convencerte de que fuera de él no hay paz ni dicha verdadera.
Es cierto que podrás enfrentar muchas pruebas y tentaciones; muchas perplejidades y tristezas podrán tenderse en tu camino; pero no te desalientes, porque el amor de Cristo, si alguna vez lo has sentido derramado en tu corazón, te llevará a ser más que vencedor en todo. El Señor nos haga y nos guarde fieles a la verdad tal como ha sido dada a conocer a nuestras conciencias; y la bondad y la misericordia de Dios resplandezcan en nuestros corazones, derramando sus rayos de luz y gozo en nuestros momentos más oscuros y bajo nuestras pruebas más severas. ¡Y oh, ser hallados en él en aquel gran día, como miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos, como el «tesoro peculiar» del Señor cuando él reúna sus joyas! Y entonces, ¿dónde estarán los que no sean hallados en el Señor Jesús? Llamarán a los montes y a las peñas para que caigan sobre ellos y los escondan del rostro del que está sentado en el trono, y de la ira del Cordero.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: December 10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.