Porciones diarias

El clamor del alma miserable como prueba de vida divina

Los sentimientos bajo los que gemía el Apóstol son compartidos por toda la familia vivificada. Si jamás has clamado desde el fondo de tu alma «¡miserable de mí!», la vida de Dios no está en ti.

Estos sentimientos bajo los cuales gemía el Apóstol son experimentados por toda la familia vivificada. Bendito entonces sea el nombre de Dios Altísimo, que lo inspiró para trazar y dejar registrada su experiencia, a fin de que saquemos de ella consuelo y alivio. ¿Qué habríamos pensado de otro modo? Habríamos razonado así: «¡Aquí está un apóstol perfectamente santo, perpetuamente celestial, sin nada en él sino la imagen de Cristo, viviendo sin cesar para la gloria del Señor y gozando ininterrumpidamente comunión con Él!» Lo habríamos considerado un santo perfecto, si no nos hubiera dicho lo que era; y entonces, habiéndolo visto como un santo perfecto, habríamos vuelto nuestros ojos desalentados a nuestro propio pecho y visto un contraste tan espantoso que habríamos desesperado de ser salvados jamás. Pero viendo el conflicto interior por el que pasó el Apóstol, y sintiendo una medida del mismo en nuestro propio pecho, ello alienta, sostiene y conduce al alma a creer que este es el camino por el que los santos son llamados a transitar, por áspero, escabroso y perplejo que les sea.

Ten por seguro, pues, que si jamás has clamado desde lo hondo de tu alma: «¡Miserable hombre de mí!», estás muerto en pecado, o muerto en una mera profesión. Si la culpa, la miseria y la condenación internas nunca arrancaron de tu pecho ese clamor, ten por cierto que la vida y el poder de Dios no están en tu alma. Mas si ha habido, y aún hay de cuando en cuando, este clamor en tu pecho, arrancado por la presión del pecado y la culpa, tienes un testimonio de que el mismo Señor que enseñó a Pablo te está enseñando a ti.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: October 23

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura