Los acontecimientos comunes de viajar rara vez merecen ser contados; pero el consuelo de la comunión con los santos, y la amabilidad mostrada por los amigos, merecen mención particular. Los cristianos de Roma estaban tan lejos de avergonzarse de Pablo, o de temer reconocerlo, porque era preso, que tanto más se esmeraban en mostrarle respeto. Él tuvo gran consuelo en esto. Y si nuestros amigos son amables con nosotros, Dios lo pone en sus corazones, y debemos darle la gloria. Cuando vemos a aquellos, aun en lugares extraños, que llevan el nombre de Cristo, temen a Dios y le sirven, deberíamos elevar nuestros corazones al Cielo en acción de gracias. ¡Cuántos grandes hombres han hecho su entrada en Roma, coronados y en triunfo, que en realidad fueron plagas para el mundo! Pero aquí un hombre bueno hace su entrada en Roma, encadenado como un pobre cautivo, que fue una bendición mayor para el mundo que cualquier otro que fuera solo hombre. ¿No es esto suficiente para apartarnos para siempre del afecto a los favores mundanos? Esto puede animar a los presos de Dios, a que él puede darles favor ante los ojos de los que los llevan cautivos. Cuando Dios no libra pronto a su pueblo de la servidumbre, pero la hace fácil para ellos, o los hace fáciles bajo ella, tienen razón para estar agradecidos.
Su conferencia con los judíos (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 28:11-16
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.