Mañana y noche

El consuelo de ser siempre pensado por Dios

La omnisciencia divina rebosa de consuelo para el hijo de Dios, pues el Señor nunca aparta de nosotros su mente y cuida hasta los detalles más pequeños de nuestra vida.

La omnisciencia divina no ofrece consuelo alguno a la mente impía, pero para el hijo de Dios rebosa de consuelo. Dios siempre está pensando en nosotros; nunca aparta su mente de nosotros y nos tiene siempre delante de sus ojos. Esto es precisamente como nosotros lo desearíamos, pues sería terrible existir por un instante más allá de la observación de nuestro Padre celestial. Sus pensamientos son siempre tiernos, amorosos, sabios, prudentes y de largo alcance, y nos reportan incontables beneficios. Por ello es un deleite escogido el recordarlos.

El Señor siempre pensó en su pueblo; de ahí su elección y el pacto de gracia por el cual se asegura su salvación. Siempre pensará en ellos; de ahí su perseverancia final, por la cual serán llevados con seguridad a su reposo definitivo. En todos nuestros extravíos, la mirada atenta del Vigilante Eterno está siempre fija en nosotros. Nunca vagamos más allá del ojo del Pastor. En nuestros pesares nos observa sin cesar, ¡y no se le escapa ningún dolor! En nuestros afanes marca todo nuestro cansancio y escribe en su libro todas las luchas de sus fieles. Estos pensamientos del Señor nos rodean en todos nuestros caminos y penetran en la región más íntima de nuestro ser. Ni un nervio o tejido, válvula o vaso de nuestra organización corporal queda sin cuidado. Todas las pequeñeces de nuestro pequeño mundo son pensadas por el gran Dios.

Querido lector, ¿te es esto precioso? Nunca te dejes extraviar por esos filósofos necios que predican un Dios impersonal. ¡El Señor vive y piensa en nosotros! Esta es una verdad demasiado preciosa para que se nos arrebate con facilidad. La atención de un rey terrenal se valora tan altamente que quien la obtiene considera hecha su fortuna; ¡pero qué es esto comparado con ser pensado por el Rey de reyes! Si el Señor piensa en nosotros, todo está bien, ¡y podemos regocijarnos siempre!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: April 30 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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