Pensamientos vespertinos

El consuelo del Espíritu en medio de la aflicción

La senda del creyente en este mundo es de tribulación, pero el Espíritu Santo consuela mostrando el amor del Padre y el propósito santo que hay en cada prueba enviada.

Con harta frecuencia los hijos de Dios olvidan el camino señalado para los creyentes en este mundo. Se olvida que ese camino es de tribulación; que lejos de ser llano, florido y fácil, es áspero, espinoso y difícil. El creyente suele esperar todo su cielo en la tierra y olvida que, aun cuando aquí se anticipen goces semejantes a los de los glorificados, la vida presente es peregrinación y destierro. Amable fue el aviso del Señor: «En el mundo tendréis aflicción», y también el del apóstol: «Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios».

El Espíritu Santo consuela al alma afligida descubriendo el amor de Dios y del Padre en la prueba. Le muestra que su dolor, lejos de ser fruto de ira, es fruto de amor: viene del corazón de Dios para acercar el alma a sí y desplegar la hondura de su gracia y ternura. ¡Cuán inmenso es el consuelo que fluye hacia un espíritu herido cuando se ve el amor pactado en la mano que hirió! El Espíritu consuela también revelando el fin para el cual se envía la aflicción: convence al creyente de que la disciplina, aunque dolorosa, era necesaria; que el mundo se infiltraba en el alma o algún pecado consentido volvía a crucificar a Jesús. Entonces el corazón, disciplinado, vuelve de sus extravíos y, herido y sangrante, busca con más ahínco que nunca al Salvador también herido y sangrante. ¡Bendita disciplina, dulce medicina que produce tanta salud!

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - November 3

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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