Pensamientos vespertinos

El corazón vela aun cuando el alma duerme

La iglesia dormía, y sin su Amado, su corazón velaba. Aun en el peor estado del creyente, la gracia verdadera nunca se extingue del todo.

«Yo duermo, pero mi corazón vela». Aquí se muestra la existencia de la vida divina en el alma, y con todo esa vida estaba en declive. La iglesia sabía que había caído en un estado descuidado y soñoliento, que la obra de la gracia en su alma decaía, que el espíritu de letargo se había cernido sobre ella; pero lo terrible era que estaba conforme con estar así. Oyó a su Amado llamar; mas, tan encantada estaba de su sopor, no le prestó atención ni le abrió. Su deber habría sido despertar al instante y admitir a su Señor. Un creyente puede caer en un estado de alma soñoliento, no tan profundo como para perder del todo la voz de su Amado hablando por la conciencia, la palabra y las providencias; y, sin embargo, tan declinante puede estar su gracia, tan frío su amor, que se conforma con que tal sea su estado. ¡Oh, síntoma alarmante de declive del alma, cuando la pereza y el yo se prefieren a una visita de Jesús!

Entonces, cuando ella se levantó, Cristo se había retirado. «Yo abrí a mi Amado, mas mi Amado se había ido, se había apartado; mi alma desfalleció cuando habló. Lo busqué, mas no lo hallé; lo llamé, mas no respondió». El Señor nunca se retira de su pueblo voluntariamente. Tal es su deleite en ellos y el gozo que deriva de su comunión, que caminaría con ellos todo el día y los envolvería con la luz de su rostro. Mas cuando se esconde por un breve momento, es empujado de su abrazo por su tibieza y su resistencia al amor. Y aun este retiro momentáneo no es corrección judicial, sino paternal y amorosa, para llevarlos al conocimiento y confesión de su estado. Hay aún otra señal notable: ella persuadía que, aunque la vida divina en su alma estaba en baja, Cristo era suyo y ella era de Cristo. En el peor estado de un verdadero hijo de Dios siempre hay algún indicio de que la vida divina no se ha extinguido del todo; así como un rey destronado no puede despojarse del todo de su dignidad. En su estado más soñoliento, ella no podía olvidar que seguía siendo de su Amado y que su Amado era suyo. ¡Gloriosa naturaleza y triunfo bendito de la vida de Dios en el alma del hombre!

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - July 28

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura