Pasemos ahora del Guia glorificado al REBAÑO GLORIFICADO. Recojamos algunos pensamientos, de lo que aqui se dice, acerca de los Redimidos en la gloria. El Cordero los apacienta, y los guia a fuentes de aguas vivas, y Dios enjuga toda lagrima de sus ojos. El primer pensamiento que estas palabras sugieren es que todas las alegrías del rebaño redimido estaran asociadas con el amor y la compañia de su Pastor. El apacienta—El guia—El enjuga toda lagrima de sus ojos—y en un versiculo anterior, bajo una figura distinta, se dice: "Aquel que esta sentado en el trono morara entre ellos."
El cielo no seria cielo sin Jesus! ¡Quitadlo!—Seria borrar el sol del firmamento celestial—cada estrella esconderia su rostro—el angel se despojaria de su resplandeciente vestidura y se erguiria en sayal ante el trono vacio! ¡Quitadlo!—permitid que el Pastor abandone su Iglesia Redimida—y podriais dar al rebaño los pastos mas selectos del cielo—podriais apostar a los arcangeles como centinelas del redil celestial—no seria compensacion alguna por la perdida. El clamor olvidado durante tanto tiempo se elevaria piadosamente en medio de los paisajes mas hermosos del Paraiso Recobrado—"Hazme saber, oh tu a quien ama mi alma, donde TU apacientas, donde TU haces descansar tu rebaño al mediodia!"
Pero El, el Pastor-Rey, cuya invitacion en el trono del juicio fue—"Venid, benditos de mi Padre",—sera fiel a su palabra. Asi como estuvo con ellos en todos los lugares donde fueron esparcidos en el dia nublado y oscuro—asi, en el dia resplandeciente y sin nubes de la gloria—en todos los lugares estara con ellos. Podemos tomar las palabras de un hermoso pasaje paralelo del Antiguo Testamento y darles un sentido celestial—"Seran mis ovejas, pastando en verdes pastos y en colinas que antes eran estériles. No tendran hambre ni sed. El sol abrasador ni los vientos del desierto abrasante no las alcanzaran mas. Porque el Señor, en su misericordia, las guiara junto a aguas refrescantes." "Guiandolos", "apacentandolos”—enjugando las mismisimas lagrimas de sus ojos. Que lenguaje figurado podria expresar una comunion y compañia mas cercana e intima!
La comunion del creyente con su Salvador aqui en la tierra—¡ay!, que intermitente, irregular, pasajera! Con demasiada frecuencia El es "como un extranjero en la tierra, y como un viajero que se desvia para descansar una noche." Pero en el Cielo, en la vision y el goce plenos de un Salvador-Dios—el cantico balbuceado aqui, a menudo con labios temblorosos y lengua tartamuda, se alzara triunfante desde una experiencia siempre presente de su dicha—"¿Quien me separara del amor de Cristo?" "Me mostreras la senda de la vida; EN TU PRESENCIA hay plenitud de gozo!"
¡Oh! Que motivo para la santidad de vida y de character provee este pensamiento! El cielo—una eternidad con Jesus! El cielo—una compañia eterna con la pureza, la ternura y el amor infinitos. Para disfrutarlo, debo ser semejante a El. Las amistades terrenales se forman y consolidan por la identidad y similitud de gustos, intereses y goces. Cual deberia ser mi aspiracion constante ahora, ante la perspectiva de vivir para siempre en la presencia y comunion del Santo? "Y todo aquel que tiene esta esperanza en el, se purifica a si mismo, asi como El es puro!"
Esta descripcion pareciera denotar UNA PROGRESION INFINITA EN LAS ALEGRIAS Y FELICIDADES DEL REBAÑO REDIMIDO. Se ve al Pastor guiandolos de pastura en pastura, de fuente en fuente, de cumbre en cumbre—cada vez mas alto por las colinas de Dios. En la tierra, la compania de peregrinos se representa avanzando "de fuerza en fuerza." Asi sera, en un sentido mas noble, en el Cielo. Asi como cuanto mas alto ascendemos una montaña, mas amplio es el paisaje que se extiende ante nosotros—asi cuanto mas alto asciende el peregrino celestial en su ascenso siempre hacia arriba—mas amplio sera el horizonte y la circunferencia de sus alegrías. Su cantico sera el verdadero "Cantico de los grados." Alcanzara siempre nuevas visiones de Dios—nuevos despliegues y revelaciones de los propositos divinos—nuevos motivos para las actividades incesantes de su ser santo.
Asi, el Cielo, en el lenguaje de los antiguos divinos, sera "un descanso sin descanso." " descansan." " no descansan." Tal es la hermosa delineacion que aqui se da en la vision del vidente de Patmos. El Cordero se representa primero "apacentando" su rebaño. Se acuestan a su lado, en reposo tranquilo, junto a los verdes pastos de su amor—disfrutando del sol de su sonrisa.
Luego, el Cordero se representa "guiandolos." El descanso, por el momento, ha terminado. Los guia cada vez mas profundamente, a traves de estos prados bañados de sol, a lo largo de estos valles glorificados, hacia nuevas fuentes de aguas vivas—siempre avanzando, sin alcanzar jamas la plenitud de la dicha—satisfechos por completo y, no obstante, siempre con nueva satisfaccion—pastos siempre mas verdes—aguas siempre mas cristalinas—el sol de su gozo subiendo siempre por el cielo sin llegar jamas al meridiano. La plomada que se deja caer, y sin embargo el clamor es siempre el mismo, ascendiendo desde la insondable infinidad del amor—"¡Oh, la profundidad!"
El lenguaje figurado del Evangelista indica ademas que habra un despliegue de la sabiduria y la fidelidad del Pastor en sus dispensaciones terrenales. No solo el Cordero los apacentara con vistas llenas de gracia de los tratos divinos, y los guiara de fuente en fuente de sabiduria, bondad y gracia—sino que, por un hermoso y expresivisimo simbolo, se representa a Dios enjugando toda lagrima de sus ojos. Como si, al entrar en la gloria, aun quedaran alli algunas lagrimas. Como si el ojo no se hubiera recuperado de la noche del llanto terrenal. Pero, antes de mucho, no se hallara vestigio alguno de tristeza. Como en un bosque, tras un chaparron torrencial, cada rama y hoja y brizna gotea lluvia; durante un buen rato despues que el sol ha salido, y el cielo esta azul, y los pajaros del bosque cantan—las gotas persistentes engalanan las ramas y salpican el cesped. Pero el sol esta alto—y sus rayos benignos absorben la humedad—las lagrimas de la naturaleza. Una a una se evaporan—lenta, gradualmente; y el bosque reanimado se regocija y se recrea en el resplandor del sol.
Asi sucede con el gran Sol de la Deidad en el cielo. Una a una, las lagrimas restantes de la tierra se desvanecen ante el resplandor de aquel Sol de Sabiduria y Amor. El llanto ya no sera mas—la fuente del llanto, la memoria del llanto, se han ido para siempre! Por hermosas que sean las representaciones precedentes del Cordero guiando y apacentando—nos deleitamos en contemplar este toque final del cuadro inspirado—"Dios enjugando toda lagrima de los ojos." ¿Te sorprendes, lector, de los tratos de tu Pastor? ¿Acaso te inclinas, con el corazon lleno de dudas, a preguntar—por que esa desolacion del redil terrenal? por que aquel huracan airado—aquel ventisca riguroso—aquel aguacero pertinaz, que destruyo los pastos mas selectos y convirtio en torrente espumante la quieta y serena corriente—arrebatando a los seres amados por la corriente irresistible?
¡Si! Y puedes llevar esos ojos llorosos contigo al entrar en el cielo. Pero alli hay una Mano llena de gracia esperando para enjugar cada una de ellas! Estas gotas persistentes seran lentes cristalinas a traves de las cuales, al entrar en la gloria, veras en manifestacion vivida la benignidad y la fidelidad de tu Padre Celestial.
¿Te preguntas ahora por que aquel lobo del bosque recibio permiso para rondar tu sendero? Veras entonces que fue para acercarte mas y mantenerte mas cerca del Gran Pastor. ¿Te preguntas por que aquellos manantiales y arroyos de felicidad terrenal fueron retirados, o se secaron en sus cauces?—por que se permitio que una plaga pasara por tus pastos terrenales? Fue para llevarte a sentir y a exclamar: "¡Oh Dios, toda mi dicha—todos mis manantiales, estan en ti!"
¿Te preguntas ahora por que aquel "cordero del rebaño" fue arrebatado tan pronto? Veras entonces que fue para llevarte a ti mismo por la puerta angosta. El vacio tu hogar, tu corazon y tu redil en la tierra—para poder conducirte a ti y a los tuyos al mejor redil de arriba. Siguiendo los pasos del Pastor Celestial, conforme uno a uno en el redil de los redimidos—estos "seres amados y perdidos”—se vayan revelando a tu vista, uno aqui, otro alla, reposando en los pastos celestiales—cuando veas a que tierra tan dichosa enviaste temprano a tus hijos—como el ojo antes cubierto de lagrimas tendra enjugada cada una—y ante la contemplacion de la sabiduria y el amor de Dios, en lo que aparecio en su momento como la oscura providencia terrenal—el cantico siempre mas profundo se elevara—"Asi nosotros, tu pueblo y ovejas de tu dehesa, te alabaremos para siempre!"
Una vez mas, esta descripcion parece indicar que HABRA UNA VARIEDAD Y DIVERSIDAD EN LAS ALEGRIAS DEL CIELO, acomodadas a las diversas capacidades y gustos de los redimidos. No es a una sola fuente a la que se dice que el Cordero los guia; son "fuentes de aguas vivas." Como el rio de cuatro brazos del primer Eden terrenal, habra, del unico gran rio de la Deidad, arroyos que alegran la ciudad de Dios. Habra algunos ARROYOS de meditacion serena, clara y pacifica—otros que saltan de roca en roca, cantando su camino hacia adelante, llevando en su curso refrigerio y gozo.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: THE SHEPHERD AND HIS FLOCK by John MacDuff — Parte 2
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.