Patmos

El Cordero en el monte de Sión con los ciento cuarenta y cuatro mil — Parte 4

Una visión de consuelo para todo peregrino y hijo del dolor: los redimidos del Señor llegarán al fin a Sión con cantos eternos, y esta contemplación responde quiénes son dignos de aquella ciudadanía celestial.

Pero es también una visión de consuelo y consolación para cada peregrino individual y cada hijo del dolor. Es un atisbo por encima y más allá de las nubes, hacia aquel mundo sereno donde la voz del llanto ya no se oye—"no se hallará allí perdición ni destrucción en sus fronteras." Dice que, cualquiera que sea la disciplina del desierto que aquí sea necesaria, los redimidos del Señor al fin llegarán a Sión con cantos eternos sobre sus cabezas. Para todos nosotros, es una respuesta a la pregunta: '¿Cuáles son las características, cuáles las cualificaciones, de aquella ciudadanía celestial?' "¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Y quién estará en Su lugar santo? El que tiene manos limpias y un corazón puro—el que no ha levantado su alma a la vanidad ni ha jurado con engaño." "El que anda con integridad y obra justicia, y habla verdad en su corazón." "Él recibirá la bendición del Señor, y la justicia del Dios de su salvación."

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: THE LAMB STANDING ON MOUNT ZION WITH THE HUNDRED AND FORTY — Parte 4

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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