PRÓLOGO
PRÓLOGO
El autor de las páginas siguientes se ha esforzado por exponer el deber, el privilegio y la bendición de la oración humilde, ferviente y perseverante. No ha intentado ningún ordenamiento particular del tema, sino que ha procurado presentar a sus lectores algunas de aquellas graciosas invitaciones y dulces promesas de la Palabra de Dios, que nuestro Padre celestial ha dado para atraernos y conducirnos al trono de la gracia.
Al hacerlo, se ha propuesto como objetivo principal presentar a Cristo Jesús como el único Salvador y Sumo Sacerdote suficiente para todo, por quien únicamente podemos acercarnos a Dios, y por cuya causa Dios, en su gracia, ha prometido escuchar nuestras oraciones, perdonar nuestros pecados, socorrer nuestras debilidades y concedernos cuantas cosas sabe, en su sabiduría infalible, que nos son necesarias o convenientes.
También ha sido objeto del autor inculcar la necesidad de la oración privada, familiar y social, a fin de que crezcamos en conocimiento y en gracia, de que avancemos continuamente en piedad y de que seamos fortalecidos y nutridos en nuestras almas para vida eterna. Debemos vivir en entera dependencia de Cristo, en el ejercicio de la fe en Cristo, confiando en Él en todo, por todo y con todo; confiándole todas nuestras preocupaciones, para el alma y el cuerpo, para esta vida y la eternidad, para nosotros mismos y para los demás, "echando toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros".
Al ilustrar y corroborar verdades tan preciosas como estas, el autor se ha valido de su propia experiencia pasada en una temporada de enfermedad prolongada, y ha aprovechado los pensamientos y sentimientos de otros que han experimentado, de igual manera, la paz, el consuelo, la fortaleza, la esperanza y el gozo que acompañan a la oración humilde y creyente.
El autor ha sentido (¡oh, cuántas veces!) que en tiempos de debilidad y cansancio, de sufrimiento y dolor, no hay refugio, ni lugar de descanso que pueda compararse, ni por un instante, con el celestial trono de la misericordia. Allí el alma agobiada puede echarse sobre el pecho del amor infinito; allí las ansiedades, dudas y temores pueden manifestarse libremente; allí puede gozarse de una "paz que sobrepasa todo entendimiento"; allí el mundo, con sus afanes, problemas y pesares, puede, por una temporada, quedar eficazmente excluido, y en dulce comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, la fe puede ser fortalecida, el amor acrecentado, la esperanza vivificada, el arrepentimiento profundizado; sí, toda necesidad espiritual, todo anhelo y todo deseo, con una gracia de mayor sencillez y sincera piedad que hasta ahora, con una fe más viva, un amor más ardiente, un arrepentimiento más profundo, con corazones más humildemente dependientes de su gracia y más firmemente consagrados a su servicio.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: PREFACE
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.