Por predestinación entendemos el decreto eterno de Dios, por el cual Él determinó todo lo que quiso que sucediera con respecto a cada hombre. Dios, por su consejo eterno e inmutable, determinó una vez por todas a quiénes le placía admitir un día a la salvación, y a quiénes, por el contrario, le placía destinar a la perdición.
Sostenemos que este consejo, en cuanto a los elegidos, está fundado en la libre misericordia de Dios, sin respeto alguno al mérito humano, mientras que aquellos a quienes Él destina a la perdición quedan excluidos del acceso a la vida por un juicio justo e irreprochable, pero al mismo tiempo incomprensible.
Fuente y atribución
Autor original: John Calvin
Título original: Pithy gems from John Calvin — 63
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Calvin, publicado originalmente en Grace Gems.