Pensamientos para la hora quieta

El demonio del descontento

Una advertencia contra el descontento crónico que destruye la felicidad, con el ejemplo del contentamiento de Pablo en medio de la escasez.

¡Construir castillos en el aire sobre castillos en el aire!

El que pasa el día entero quejándose de supuestos inconvenientes en la esfera que la Providencia le ha asignado —cuando en realidad se halla mucho mejor que miles a su alrededor— es un suicida de su propia felicidad. Además está poniendo en duda la fidelidad del Supremo Ordenador y Dispensador.

La mitad del gozo de la vida es devorada por este ansia pecaminosa de lo que no se puede obtener —el deseo de algo que se supone mejor. Sí, pero cuando se alcanza «lo mejor», surge el anhelo de un «mejor» aún imaginado. ¡Esto es construir castillos en el aire sobre castillos en el aire!

Si en estos días hay un demonio doméstico más que otro que necesite ser exorcizado, es el demonio del descontento.

¡Oh, por el espíritu de Pablo —pobre y solitario prisionero en Roma como era—, un aparente quebrado en todo lo que el mundo considera riqueza y opulencia—, y sin embargo pudo escribir esta línea en su carta a sus amigos filipenses—: «He aprendido a estar contento en cualquier circunstancia. En este momento lo tengo todo y más de lo que necesito!»

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: Thoughts for the Quiet Hour — Excerpts — 1

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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