Elías estaba profundamente desalentado. Le parecía que todo lo hecho había llegado a nada. Pocas cosas hay que necesitemos vigilar más que el desaliento. Cuando caemos bajo su influencia, nos debilita, nos arrebata la esperanza y nos vuelve cobardes. Muchas vidas son descoronadas y arrastradas al fracaso por causa del desánimo.
Es sin duda un cuadro triste: el más grande de los antiguos profetas tendido allí, bajo aquel pequeño arbusto en el desierto, anhelando morirse. Si hubiera muerto entonces y allí, ¡qué final tan deslucido habría sido el de su vida! Sin embargo, vivió para realizar una obra gloriosa y para ver grandes frutos de su contienda contra la idolatría. Dios fue más bondadoso con él de lo que él sabía.
Es incorrecto desear la propia muerte. La vida es el regalo que Dios nos entrega, un sagrado encargo del cual tendremos que dar cuenta. Mientras Dios nos conserve con vida, tiene algo para nosotros que hacer. Nuestra oración debe ser pidiendo gracia para cumplir nuestro deber con valentía y hasta el fin. De la experiencia posterior de Elías aprendemos que nunca debemos dejarnos abatir por experiencias desalentadoras. Las cosas que creemos fracasadas muchas veces están madurando lentamente hacia un éxito abundante. Solo nos toca ser fieles a Dios y al deber, y podremos siempre gozarnos. Lo que parece fracaso es a menudo el mejor éxito.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - July 23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.