Durante cuarenta años Moisés había apacentado ovejas en el desierto. A nosotros nos parece que todos aquellos años se perdieron. Podemos ver cuán provechosamente fueron gastados los primeros cuarenta. En aquellos años bajo la influencia de su madre, llevó sus lecciones y su impronta hasta el final. Luego, en las escuelas de Egipto y en el palacio, aprendió mucho que fue esencial para su misión. Pero ¿qué hizo aquel largo periodo en el desierto para prepararlo como caudillo, legislador y fundador de una nación? Sin duda, mucho más de lo que podemos decir. Todo aquel tiempo, su carácter se iba tejiendo con fortaleza. Aprendía el dominio de sí mismo. En el desierto recibía muchas lecciones que lo hacían más apto para su obra, lecciones que jamás habría podido aprender en el ajetreado ambiente del palacio del faraón.
Hoy en día, los muchachos apenas pueden esperar a salir de la adolescencia para comenzar su tarea. Algunos piensan que es una pérdida de tiempo cursar una carrera universitaria completa antes de entrar en una profesión. Creen que deben lanzarse de inmediato al ministerio, o al ejercicio de la medicina o el derecho. No pueden darse el lujo de estudiar todo el largo recorrido. No es de extrañar que tales muchachos fracasen de adultos. Cuando Dios prepara a un hombre para una gran obra, siempre toma bastante tiempo. Ningún joven actúa con sabiduría cuando tiene tanta prisa por trabajar que no puede esperar a prepararse bien.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - March 17
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.