Comentario Devocional y Práctico

El Dios de paz que perfecciona toda buena obra en nosotros

La obediencia a los pastores, la oración por ellos y la búsqueda de toda misericordia por la oración descansan en el Dios de paz, que obra todo bien en nosotros por Cristo y su Espíritu.

Debemos, según nuestro poder, dar para las necesidades de las almas y de los cuerpos de los hombres: Dios aceptará estas ofrendas con agrado, y aceptará y bendecirá a los oferentes por medio de Cristo. El apóstol declara entonces cuál es el deber hacia los ministros vivos: obedecerlos y someterse a ellos en todo lo que sea conforme a la mente y la voluntad de Dios dadas a conocer en su palabra. Los cristianos no deben considerarse demasiado sabios, demasiado buenos o demasiado grandes para aprender. El pueblo debe escudriñar las Escrituras, y en la medida en que los ministros enseñen conforme a esa regla, deben recibir sus instrucciones como la palabra de Dios, que obra en los que creen. Es interés de los oyentes que la cuenta que sus ministres den de ellos sea con gozo y no con dolor. Los ministros fieles salvan sus propias almas, pero la ruina de un pueblo estéril e incrédulo recaerá sobre su propia cabeza. Cuanto más earnestamente el pueblo ore por sus ministros, más beneficio podrá esperar de su ministerio. Una buena conciencia tiene en cuenta todos los mandamientos de Dios y todo nuestro deber. Los que tienen esta buena conciencia necesitan, no obstante, las oraciones de otros. Cuando los ministros llegan a un pueblo que ora por ellos, llegan con mayor satisfacción para sí mismos y con éxito para el pueblo. Debemos buscar todas nuestras misericordias por la oración. Dios es el Dios de paz, plenamente reconciliado con los creyentes; el que ha abierto un camino de paz y reconciliación entre él y los pecadores, y que ama la paz en la tierra, especialmente en sus iglesias. Él es el autor de la paz espiritual en los corazones y las conciencias de su pueblo. ¡Cuán firme es el pacto que tiene su fundamento en la sangre del Hijo de Dios! La perfección de los santos en toda buena obra es lo grande que ellos desean para sí y lo que se desea por ellos, y que al fin sean capacitados para el servicio y la felicidad del cielo. No hay cosa buena obrada en nosotros que no sea obra de Dios. Y ninguna cosa buena es obrada en nosotros por Dios sino por Cristo, por su sake y por su Espíritu.

Esta epístola debe ser considerada seriamente (

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — Hebrews 13:16-21

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

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