Nuestro Dios no es un Dios que permanece sentado en un sueño perpetuo; ni se viste de una oscuridad tan espesa que no pueda ver; no es como Baal, que no oye. Es verdad que puede no interesarse por las batallas; no se cuida de la pompa y el boato de los reyes; no escucha el sonido de la música militar; no considera el triunfo y el orgullo del hombre; pero siempre que haya un corazón lleno de tristeza, dondequiera que haya un ojo lleno de lágrimas, dondequiera que haya un labio que tiemble de agonía, dondequiera que haya un gemido profundo, o un suspiro doloroso, el oído de Jehová está bien abierto; Él lo anota en el registro de su memoria; pone nuestras oraciones, como hojas de rosa, entre las páginas de su libro de memorial, y cuando el volumen sea finalmente abierto, de allí brotará una preciosa fragancia.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Gems — The God Who Hears
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.