En medio de todos los cambios de esta vida turbulenta
"Yo soy el Señor, y no cambio." Malaquías 3:6
Es bueno para nosotros que, en medio de todas las alteraciones y vicisitudes de la vida, haya...
Uno a quien el cambio no puede afectar,
Uno cuyo corazón nunca puede alterarse,
Uno en cuya frente la mutabilidad no puede hacer surcos.
Todas las demás cosas han cambiado, todas las demás cosas están cambiando. El sol mismo se va opacando con la edad. El mundo envejece, ¡los cielos y la tierra pronto han de pasar y perecer! Hay Uno solo, que tiene inmortalidad, de cuyos años no hay fin, y en cuya persona no hay cambio.
El deleite que siente el marinero cuando, tras haber sido zarandeado por muchos días, pisa de nuevo la sólida orilla, es la satisfacción de un cristiano cuando, en medio de todos los cambios de esta vida turbulenta, reposa el pie de su fe sobre esta verdad: "Yo soy el Señor, y no cambio." La estabilidad que el ancla da al barco cuando por fin ha conseguido un firme agarre, es semejante a la que la esperanza del cristiano le brinda cuando se afianza en esta gloriosa verdad.
"En Él no hay variación." Cualesquiera que fueran sus atributos antaño, ¡los son ahora! Su poder, su sabiduría, su justicia, su verdad, son igualmente inmutables.
Él ha sido siempre el refugio de su pueblo, su fortaleza en el día de la angustia, y aún es su seguro auxilio.
Él es inmutable en su amor. Ha amado a su pueblo con "un amor eterno." ¡Los ama ahora tanto como siempre los amó! Y cuando todas las cosas terrenales se hayan derretido en la última conflagración, su amor aún conservará el rocío de su juventud.
Preciosa es la seguridad de que nuestro Dios nunca cambia. La rueda de la providencia gira, ¡pero su eje es el amor eterno!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Treasures — Amidst all the changes of this troublous life
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.