«¡Tú eres el Dios que me ve!» Génesis 16:13
Los impíos desean alejar de sí el recuerdo de esta verdad. Aun cuando logren hacerlo, la verdad misma permanece igual: son vistos por Dios continuamente, y sus acciones más secretas están abiertas a Su mirada.
Para el cristiano, la consideración de estar bajo el ojo de Dios es bienvenida y agradable. Aunque tiene conciencia de continuas fallas en obediencia y amor, sabe que es el ojo de su Padre tierno y compasivo el que está sobre él, y que Él, por amor a Jesús, perdona todos sus pecados y acepta con gracia su servicio imperfecto. El pensamiento de que Dios lo ve…
le estimula y le anima en el deber,
le sostiene en la tentación,
y le consuela en el dolor.
«Tú eres el Dios que me ve»—y la obra que tengo que hacer. Capacítame para hacerla bien, para hacerla fielmente y como es debido, para hacerla de corazón, como para el Señor y no para los hombres.
«Tú eres el Dios que me ve»—y las tentaciones que me rodean. Sostén y presérvame; dame gracia para velar y orar, y para resistir al diablo para que huya de mí.
«Tú eres el Dios que me ve»—y mis conflictos. Oh, fortaléceme, para que sea un buen soldado de Jesucristo, para que pelee la buena batalla de la fe y eche mano de la vida eterna.
«Tú eres el Dios que me ve»—y mis tristezas. Oh, santifícalas para mí, sosténme debajo de ellas y dame un buen resultado, para que te glorifique.
Fuente y atribución
Autor original: Autor desconocido
Título original: You are the God who sees me!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.