El año devocional de Miller

El dolor que perfecciona la felicidad del hogar

Un hogar sin lágrimas parece feliz, pero la aflicción compartida acerca los corazones, ablanda el alma y revela lo más profundo del amor y de la gracia de Dios.

A primera vista diríamos que el hogar más feliz es aquel donde jamás entró la tristeza: un hogar próspero, cristiano, lleno de amor, con el círculo intacto y sin una sola lágrima derramada. Sin embargo, se necesita el dolor para perfeccionar la felicidad del amor. Las cosas más ricas de la Biblia las descubrimos cuando entramos en la sombra; las estrellas no se ven hasta que llega la noche, y no hay arcoíris sin nubes. Tampoco conocemos lo más hondo del amor de nuestros seres queridos mientras estamos fuertes y prósperos; es en el dolor donde medimos cuánto nos aman, y es allí donde recibimos lo mejor de la gracia de Dios.

La tristeza, además, ablanda el corazón, nos hace capaces de un afecto y una simpatía más profundos, y nos acerca los unos a los otros. Cuando una familia se mantiene unida junto al ataúd de uno de los suyos, une a los suyos una ternura nueva. Sufrir juntos produce una cercanía nueva en el amar. Por eso, hasta el dolor puede contarse entre los elementos que hacen feliz a un hogar, porque nos lleva a Cristo y nos enseña a amarnos como Él nos amó.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - October 9

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura