Todo cuanto pidamos en el nombre de Cristo, aquello que sea para nuestro bien y conforme a nuestro estado, eso nos lo dará. Pedir en el nombre de Cristo es invocar su mérito e intercesión, y depender de ese ruego. El don del Espíritu es un fruto de la mediación de Cristo, comprado por su mérito y recibido por su intercesión. La palabra que se emplea aquí designa a un abogado, consejero, monitor y consolador. Él permanecería con los discípulos hasta el fin de los tiempos; sus dones y gracias alentarían sus corazones. Las expresiones usadas aquí y en otros pasajes denotan claramente una persona, y el oficio mismo encierra todas las perfecciones divinas. El don del Espíritu Santo se concede a los discípulos de Cristo, y no al mundo. Este es el favor que Dios profesa a sus escogidos. Como fuente de santidad y felicidad, el Espíritu Santo morará con todo creyente para siempre.
Aún consuela más a sus discípulos: Parte 1 (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — John 14:12-17
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.