¡Qué fruto tan precioso del corazón renovado es la oración verdadera! Si hay un solo ejercicio del alma que pone fuera de duda el hecho de su regeneración, es este. La oración que, como fuego santo, desciende de Dios y sube como incienso santo a Dios; que me lleva, con toda mi necesidad y flaqueza, con todo mi pecado y mi dolor, al seno del Padre, por el seno herido del Hijo; que endulza mi soledad, calma mi espíritu perturbado, debilita el poder del pecado, nutre el deseo de santidad y transporta el alma, anticipadamente, más allá de la región de los vientos, las tormentas y los tempestades, a la presencia de Dios, donde todo es luz y paz. ¡Oh, qué privilegio tan admirable es este!
Admitimos de buen grado que hay mucho misterio por desentrañar en relación con este santo ejercicio del alma. Cómo opera la oración sobre Dios, no lo sabemos. Que pueda alterar su propósito, cambiar su voluntad o darle información, nadie lo supone. Y, con todo, que sea un medio ordenado por el cual la debilidad finita parece vencer la fuerza infinita, una voluntad humana parece inclinar la voluntad divina, y la mente del hombre parece derramar conocimiento en la insondable mente de Dios, es una maravilla en la que, como en todo lo de la revelación divina, someto mi razón a mi fe, recibiendo y adorando lo que mi razón no puede comprender a menos que yo fuera Dios.
La única solución que tenemos de este misterio de la oración está contenida en estas palabras: aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque él intercede por los santos según la voluntad de Dios. Así, el Espíritu inspira justamente aquella petición que está en armonía con el propósito, la voluntad y el amor de aquel que es, por excelencia, el que oye y responde la oración. ¡Qué volumen podría escribirse sobre la oración, y aun no se diría la mitad! Bienaventurados los que pueden entrar en el espíritu de estas palabras: me doy a la oración; bueno me es allegarme a Dios; orad sin cesar. ¿Tienes tú, lector, este fruto? Entonces no refrenes la oración delante de Dios.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - June 3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.