Palabras diarias para los peregrinos de Sion

El espíritu de fe que despierta y habla

La fe que Dios da nunca se pierde, aunque a veces duerma quieta; cuando el Espíritu sopla sobre ella, se despierta y se vuelve espíritu de fe, actuando viva y enérgicamente.

Hay una distinción que trazar entre la fe y el espíritu de fe. El espíritu de fe es la fe en ejercicio. La fe a veces es como un día en que no sopla viento alguno: tan en calma que apenas parece haber aire que mueva una hoja. Mas al cabo viene una brisa suave que sopla sobre la tierra. Así son la fe y el espíritu de fe. La fe en reposo es como el aire calmo de un día de estío, cuando nada se mueve ni se agita; la fe actuando, la fe en ejercicio, es como el mismo aire en la brisa suave que se deja sentir. Si Dios me ha dado fe, esa fe nunca se pierde de mi pecho. Si una vez creyente, siempre soy creyente; pues si dejara de creer, dejaría de ser hijo de Dios y perdería la salvación de mi corazón, porque soy salvo por gracia mediante la fe.

Y, con todo, puede haber muchos tiempos y temporadas en que no tenga mucho del espíritu de fe. La fe puede estar muy inactiva —no diré estancada, pues eso casi implicaría muerte—, pero sí quieta, sosegada, durmiendo como un ave con la cabeza bajo el ala. Mas a su debido tiempo hay un mover, un movimiento, un soplo gracioso del Espíritu: «Despierta, oh viento del norte, y ven, tú, viento del sur; sopla sobre mi huerto». Este aliento celestial del Espíritu Santo actúa sobre la fe, la despierta, la reaviva y la reanima, y la saca a una operación viva. Así se vuelve espíritu de fe, actuando espiritual y enérgicamente conforme a su medida. Juan estuvo «en el Espíritu en el día del Señor»; no siempre estaba en el Espíritu por una acción viva, aunque jamás salió del Espíritu por su extinción. Así la fe, por así decirlo, está a veces en el Espíritu; y entonces sus ojos se abren, como los de Juan, para ver espiritualmente lo que él vio visiblemente, la Persona de Cristo, y su oído se abre para oír interiormente lo que él oyó exteriormente, las palabras de Cristo.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: April 26

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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