Pensamientos vespertinos

El Espíritu prepara el alma para recibir a Cristo

El Espíritu Santo vacía el alma de su rebeldía y despoja al corazón de todo rival, preparando así el camino para que Cristo entre triunfante y llene con su gracia la vida rendida a él.

Así obra el Espíritu de Dios: vacía el alma para prepararla a recibir la gracia de Cristo. Barre y adorna la casa, desaloja al habitante ilegítimo, destrona al soberano rival y así abre espacio para el Salvador. Desarma la voluntad de su rebeldía, la mente de su ignorancia y el corazón de su odio; derriba la barrera, corre el velo y abre la puerta por la que el Redentor entra triunfante. En esta obra poderosa, el Espíritu actúa como el Precursor divino de Cristo. Lo que Juan el Bautista fue para nuestro Señor, clamando en el desierto: «Preparad el camino del Señor», eso mismo es el Espíritu Santo al anunciar la entrada de Jesús en el alma.

Su divinidad le provee de todo lo necesario para la obra. Tropieza con una dificultad y la quita; halla un obstáculo y lo vence; encuentra oposición y la somete. Su poder es omnipotente, su influencia irresistible, su gracia eficaz. No hay alma, por más llena que esté de tinieblas, enemistad y rebeldía, que él no pueda preparar para Cristo. A menudo, los tratos providenciales de Dios son el instrumento que el Espíritu emplea para realizar ese vaciamiento: el lecho de enfermedad, la cámara de muerte, la pérdida del ser amado. Así lo expresó Noemí: «Yo salí llena, y el Señor me ha traído de vuelta vacía». Es el tiempo del amor del Señor. Bienaventurado serás si todo este vaciamiento y humillación termina en el llenado y enriquecimiento de tu alma con mayores comunicaciones de gracia y verdad de parte de Jesús.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - April 18

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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