La obra de santificación es, de manera preeminente, producto del Espíritu. Él es el gran Santificador del alma. La implantación del germen de santidad en la regeneración es obra suya. Conviene recordar que un alma renovada lleva dentro de sí la simiente incorruptible de la santidad. Aunque su crecimiento sea a veces lento y apenas perceptible, y aunque el creyente atraviese largas temporadas de fuertes corrupciones y debilidades que se asemejan a las heladas sobre un tierno renuevo, la simiente está allí y el pecado habitante no puede destruirla. Es incorruptible. Bajo el cultivo tierno y fiel del Espíritu eterno, echará raíces más profundas, extenderá sus ramas y dará su fruto: primero la hoja, luego la espiga, después el grano lleno en la espiga, variando en grado entre los santos, pero siendo en todos de la misma naturaleza y fruto del mismo Espíritu.
Satanás ha procurado desviar a los hombres de esta gran verdad, y lo ha logrado de dos maneras: enviándolos a mortificar el pecado antes de la regeneración, y enviándolos a hacerlo, ya convertidos, en sus propias fuerzas. La santificación no es obra previa del incrédulo: aunque es cierto que sin santidad nadie verá al Señor, alcanzarla es imposible mientras el corazón sea extraño a la obra regeneradora del Espíritu. Y ningún hijo de Dios puede realizar esta obra en su propia fuerza. Allí está el secreto de todos nuestros fracasos. Olvidando que quien quiera vencer en esta batalla debe aprender primero su propia debilidad, y así enseñado salir en el poder de Cristo, marchamos contra nuestras corrupciones en nuestra imaginada sabiduría, y el resultado es siempre nuestra completa derrota. El Espíritu Santo es la causa eficiente de toda santidad en el creyente. Él quita el corazón de piedra e implanta un corazón nuevo y un espíritu nuevo, y a Él se le ha encomendado de manera especial e inmediata la obra de santificarnos.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - March 9
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.