Una vida que resplandece

El estándar inalterable de la santidad

Cristo nunca rebajó el ideal perfecto de santidad con el que midió a todos los hombres, y nosotros tampoco debemos hacerlo: amar al pecador sin tolerar el pecado, buscando restaurar en él la imagen divina quebrada.

«Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.» Mateo 5:48

Cristo nunca rebajó, ni siquiera en un cabello, el perfecto estándar de santidad con el que midió a todos los hombres y a toda la vida. Tampoco nosotros debemos hacerlo. Siempre hemos de mantener vivos en nuestra alma el ideal puro e inmaculado. No hemos de mirar ningún pecado con indulgencia ni con excusas —y, sin embargo, hemos de amar al pecador, compadecerlo y tener misericordia de él; y, en lugar de apartarnos de él con horror y orgullo farisaico— hemos de buscar por todos los medios levantarlo y salvarlo. Bajo toda la ruina de su pecado se halla la belleza destrozada de la imagen divina, que los dedos delicados del amor pueden reparar y restaurar.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: THE STANDARD OF HOLINESS

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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