La palabra hebrea «gloria» significa literalmente «peso», y el apóstol parece aludir a ello al unir, como lo hace, los dos términos. Hay, en efecto, una conexión natural entre lo que es pesado y lo que es sólido y sustancial. Así quiere representar la gloria venidera como algo sólido, duradero y permanente, totalmente distinto de las vanas bagatelas del tiempo e incluso de las aflicciones pasajeras del día o de la hora. Pero parece aludir sobre todo a la excelencia desmesurada de aquella gloria que ha de revelarse, comparada con nuestras presentes facultades del cuerpo y del alma. Es como si dijera: «En nuestro estado presente e imperfecto, con nuestras limitadas facultades y nuestra frágil morada, no podríamos soportar el peso de aquella gloria inmortal preparada para los santos.» El cielo, con su dicha naciente, aplastaría a la vez nuestro cuerpo y nuestra alma hasta el polvo; por eso el alma debe ser purificada de toda mancha de pecado y ensanchada hasta lo sumo de sus potencias inmortales, y el cuerpo glorificado y conformado al cuerpo del Señor Jesucristo.
Hay algo en la palabra «gloria» que no debo pasar por alto. El Señor, en aquel conmovedor capítulo de Juan 17, expresa así su voluntad celestial: «Padre, quiero que donde yo estoy, allí estén también conmigo aquellos que me has dado, para que contemplen mi gloria, la gloria que me has dado.» Este es el «peso de gloria» del que habla el apóstol: no meramente la libertad del pecado y del dolor, ni sólo ver a Cristo tal como él es, sino contemplar y gozar aquella gloria inefable que el Padre le dio, que es toda la gloria de la Deidad revelada y resplandeciente a través de su naturaleza humana. Vemos un destello de ella cuando Cristo es revelado al alma, cuando los cielos se abren a la fe y su hermosura y bienaventuranza se manifiestan a nuestro corazón por el poder de Dios; pero el «sobremanera excelente y eterno peso de gloria» nunca podrá ser comprendido plenamente en esta vida presente.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: December 15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.