«Porque sabemos, hermanos amados por Dios, que os ha elegido, porque nuestro evangelio no llegó a vosotros solo en palabras — sino también con poder, con el Espíritu Santo y con profunda convicción.» 1 Tesalonicenses 1:4-5. El evangelio es predicado a los oídos de todos los hombres — pero solo llega con poder a algunos. El poder que reside en el evangelio no reside en la elocuencia del predicador — de lo contrario los hombres serían conversores de almas. Tampoco reside en la erudición del predicador — de lo contrario consistiría en la sabiduría de los hombres. Podríamos predicar hasta que se nos pudrieran las lenguas, hasta agotar los pulmones y morir — pero jamás se convertiría un alma, a menos que acompañara al mensaje un poder misterioso — el Espíritu Santo transformando la voluntad del hombre. ¡Oh, señores! Podríamos predicar del mismo modo a los muros de piedra que a los hombres — a menos que el Espíritu Santo acompañe la Palabra para darle poder de convertir el alma.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Pithy gems from Spurgeon — "For we know, brothers loved by God, that He has chosen
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.