"Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe." 2 Corintios 13:5
Pero ¿existe alguna necesidad de tal autoexamen, cuando predicamos a Cristo y nos apoyamos en Su nombre? Ay, es posible tanto predicarlo como profesarlo, sí, tener una aparente confianza en Él y llamarlo nuestra Roca y hablar de Su gracia, y aun así ser amantes del pecado y aborrecedores de la santidad, mostrando con ello que no tenemos parte en Él, sino que estamos en camino a la destrucción. Así nos lo ha dicho Jesús (Mateo 7:22-23). Examinémonos, pues, a nosotros mismos. ¿Nuestra fe en Él va acompañada de mucho aborrecimiento de nosotros mismos, a la vista de nuestra pecaminosidad y contaminación delante de Él? ¿Lo apreciamos, no solo por Su favor hacia nosotros, sino por Su propia bondad, Su gracia y Su excelencia? ¿Lo amamos, de manera que no amamos nada más en comparación con Él: ni a nosotros mismos, ni al mundo, ni al placer, ni a la ventaja? Entonces ciertamente somos Suyos, y Él también es nuestro. Estas gracias son los frutos del Espíritu dentro de nosotros; son pruebas de nuestra fe y de nuestra unión con Él; y si estamos unidos por el Espíritu a Jesús, Él ciertamente nos reconocerá ante los hombres y los ángeles; nunca nos abandonará en el tiempo ni en la eternidad. Pero ¡cuán espantoso será el caso de aquellos que se entregan habitualmente al pecado y a la iniquidad, y aun así mencionan a Jesucristo y desean ser tenidos por Sus discípulos! Concérvanos, Señor, te rogamos, de tan triste engaño. ¡Oh, danos recordar todas nuestras pasadas provocaciones y conocerte, amarte y servirte con sinceridad! Haznos semejantes a Jesús en espíritu, temperamento y conversación, para que no haya duda de nuestro estado.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — September 24
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.