Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

El fervor apasionado por Cristo que el mundo llama locura

Ni los propios parientes del Señor comprendían su celo desinteresado. Una vida consagrada con fervor extraordinario puede parecer locura ante el mundo, pero ese amor que olvida el yo es precisamente el que Cristo pide a los suyos.

Ni siquiera los parientes de nuestro Señor le comprendían. Su vida era tan ajena al mundo, que no podía medirse con los patrones ordinarios. Solo podían explicar su celo invencible concluyendo que estaba fuera de sí. Oímos mucho del mismo tipo de comentarios en los días modernos, cuando algún seguidor consagrado de Cristo se olvida por completo de sí mismo en el amor a su Maestro. La gente dice: «¡Debe estar loco!». Piensan que está loco todo hombre cuya religión se enciende en una especie de fervor poco común, o que se vuelve más ferviente que el cristiano común en la obra para el Maestro. Algunos amigos de Pablo pensaban que estaba loco cuando recorría tierra y mar para llevar el evangelio a toda ciudad. Pero su respuesta fue: «No, no estoy loco — el amor de Cristo me constriñe».

Esa es una buena clase de locura. Es una lástima que sea tan rara. Si hubiera más de ella, no habría tantas almas sin salvar muriando bajo la misma sombra de nuestras iglesias; no sería tan difícil conseguir misioneros y dinero para enviar el evangelio a los continentes oscuros; no habría tantos bancos vacíos en nuestras iglesias, tantas largas pausas en nuestras reuniones de oración, ni tan pocos dispuestos a enseñar en nuestras escuelas dominicales. Sería algo glorioso que todos los cristianos estuvieran fuera de sí, como lo estuvo el Maestro, o como lo estuvo Pablo.

Es una locura mucho peor la que, en este mundo, nunca dirige un pensamiento al mundo eterno; la que, moviéndose continuamente entre hombres perdidos, nunca se compadece de ellos, ni piensa en su condición perdida, ni hace ningún esfuerzo por salvarlos. Es más fácil conservar la cabeza fría y el corazón aún más frío, y no preocuparnos por las almas que perecen. Pero somos guardas de nuestros hermanos, y ninguna negligencia en el deber puede ser peor que la que no presta atención alguna a su salvación eterna.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Right Enthusiasm

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura