Porciones diarias

El fin bendito de la fe verdadera

Pese a toda duda y aflicción, la fe que Dios da persevera hacia un fin bendito: la salvación del alma, librada del infierno y llevada a la gloria.

¡Qué fin tan bendito, qué fin tan glorioso es este; qué premio por ganar, qué victoria por alcanzar, qué coronación consumadora de todo lo que la fe creyó, la esperó esperanza o abrazó el amor! Cualesquiera que sean las dudas y temores que hayan acosado la mente, cualesquiera las tentaciones dolorosas que hayan afligido el alma, cualesquiera las aflicciones profundas, pruebas penosas, culpa pesada y dura servidumbre que la hayan hundido tan bajo que a veces parecía no salir jamás de ellas, esa fe, don y obra de Dios, vive a través de todo, y hay un fin bendito guardado para ella: la salvación del alma.

Y, ¡oh, qué no comprende e implica esto! Piensa de qué se nos salva, y piensa en qué se nos salva. Ni lo uno ni lo otro pueden conocerse plenamente de este lado de la eternidad. Puedes haber tenido algunas vislumbres del infierno, algunas vislumbres del cielo; algún gusto de la ira venidera, algún gusto de la gloria que ha de revelarse. Pero solo has tenido un pequeño gusto de uno y de otro. La ira de Dios, los horrores de una conciencia culpable, los terrores de la desesperación, el caer en las manos de aquel que es fuego consumidor, puedes haberlos sentido o temido en pequeña medida; pero nunca has conocido, pues la naturaleza no podría soportarlo, la plena y terrible extensión de esas realidades espantosas. Y así, puedes haber tenido vislumbres y miradas, prendas y anticipos de la gloria que ha de revelarse; pero nunca has gozado, pues la naturaleza no podría soportarlo, de lo que los santos gozan en la presencia inmediata de Dios. Pero si has visto, gustado, palpado, sentido y gozado un poco de aquello de lo que eres salvo, y un poco de aquello a lo que eres salvo, te hará bendecir a Dios por haberte dado aun un grano de esa fe verdadera y viva, cuyo fin será la salvación de tu alma.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: August 25

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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