El placer y el provecho del pecado no merecen ser llamados fruto. Los pecadores no hacen sino arar iniquidad, sembrar vanidad y cosechar lo mismo. La vergüenza entró en el mundo con el pecado, y sigue siendo el efecto seguro de él. El fin del pecado es la muerte. Aunque el camino pueda parecer agradable y atrayente, al final será amargura. De esta condenación el creyente es librado, cuando es hecho libre del pecado. Si el fruto es para santidad, si hay un principio activo de gracia verdadera y creciente, el fin será vida eterna; ¡un fin muy dichoso! Aunque el camino sea cuesta arriba, aunque sea angosto, espinoso y lleno de obstáculos, la vida eterna al final de él es segura. El don de Dios es vida eterna. Y este don es por medio de Jesucristo nuestro Señor. Cristo lo adquirió, lo preparó, nos prepara para él, nos conserva para él; él es el Todo en todo en nuestra salvación.
Capítulo 7
Los creyentes están unidos a Cristo, para que lleven fruto para Dios (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Romans 6:21-23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.