«Las cosas escritas con el jugo de un limón resultan claras y legibles cuando se las acerca al fuego. Así también, cuando los impíos se acercan a los fuegos del infierno, sus pecados secretos se destacan ante ellos, ¡y claman sobre sus camas!»
La perspectiva de la eternidad revela aquellas creencias secretas y temores internos que se esforzaron tanto por negar y ocultar. Pocos hombres pueden sostener un engaño cuando se acercan a su fin. La mano esquelética arranca con facilidad la máscara. Un lecho de muerte no siempre está libre de hipocresía; pero, sin duda, le es difícil al pecador moribundo mantener su engaño. El fuego de su condena inminente saca a la luz la escritura secreta sobre su alma, que ni él mismo se había preocupado antes de leer; y entonces aquel que se tenía por un escéptico firmemente arraigado descubre que, al fin y al cabo, albergaba una convicción interna que no podía ahogar y un temor en su corazón que no podía sofocar.
¡Oh, que los hombres procuraran conocerse a sí mismos, pues podría resultar que la blasfemia desafiante de sus lenguas no sea, de manera alguna, un índice seguro de que su corazón esté en reposo en la incredulidad!
¿Cuál ha de ser la condición de aquel hombre cuya misma infidelidad es fingida? Es algo terrible ser un cristiano fingido; pero ¿cuál ha de ser la inutilidad de un infiel hipócrita? Cuando el metal genuino no vale nada, ¿qué diremos de su falsificación? Con todo, no dudamos que miles de escépticos, en lo más íntimo de sus corazones, creen lo que niegan con bravata. Llegará el día en que, como aquel cuyos hijos son ellos, ¡creerán y temblarán! (Santiago 2:19)
Señor, ayúdame a leer mi propio corazón. Déjame conocer mi verdadero estado, y que ese estado sea tal que tú apruebes.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Invisible ink!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.