Palabras diarias para los peregrinos de Sion

El fuerte consuelo de los que huyen a la esperanza

Puesto que es imposible que Dios mienta, su promesa y su juramento ofrecen fuerte consuelo a los que huyen al refugio de la esperanza, abrazando por fe la sangre y la justicia de Cristo.

Es del todo imposible que Dios mienta. La tierra puede disolverse y toda la creación reducirse a caos antes de que Dios pudiera mentir. Él dejaría de ser Dios si el más leve aliento de cambio o la sombra de una mutación pasara sobre la gloriosa Deidad. Pero es imposible que Dios mienta. Por ello esto ofrece un fuerte consuelo a los que han huido para refugiarse y asirse de la esperanza puesta delante.

¿Y cuál es el fundamento de este fuerte consuelo? Que Dios ha determinado eternamente y jurado por sí mismo que salvará y bendecirá a los que han «huido al refugio para asirse de la esperanza puesta delante en el evangelio». Esta es la base de su consuelo, este el terreno de su esperanza: que Dios ha hecho tales promesas y las ha confirmado con su solemne juramento, de modo que los que huyen al refugio y se asen de esta esperanza tienen un interés y un título salvadores en ellas y una manifiesta seguridad de ser «herederos de la promesa».

Ahora bien, ¿sentiste jamás en tu vida consuelo espiritual? Si alguna vez lo sentiste, fue asiendo la esperanza puesta delante en el evangelio. Nunca se obtuvo consuelo alguno mirando al yo caído. Si alguna vez hubo verdadero consuelo, alguna esperanza levantada en el corazón, algún sólido confort, brotó de los ejercicios de una fe viva que abraza la sangre y la justicia de Cristo, saborea algo de lo precioso que él es, contempla su gloria y hermosura y siente el corazón derretido en cierta medida en nada ante su estrado. No mirándonos a nosotros, sino recibiendo como pecadores vacíos de su plenitud; no fiándonos de nosotros ni de nuestros logros, sino yendo a Jesús y recibiendo algo de él en nuestros corazones. Sólo esto puede darnos consuelo; y cuanto más se siente, más «fuerte consuelo» nos dará.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: April 28

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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