"Así predicamos, y así creísteis." 1 Corintios 15:11
El método del evangelio es este: primero, propone cosas que le son propias de manera peculiar. Revela sus propios misterios, estableciéndolos como fundamento de la fe y la obediencia; y también los fija en la mente, conformando con ello todo el alma a ellos (1 Corintios 15:3; Romanos 6:17; Gálatas 4:19; Tito 2:11-12; 1 Corintios 3:11; 2 Corintios 3:18).
Asentado este fundamento, la obediencia de la fe se edifica sobre él. Donde este fundamento no se ha puesto por ignorancia, o donde se rechaza por prejuicio, el evangelio no aprovecha nada. Ni renueva el alma ni produce obediencia genuina alguna. Así el apóstol Pablo, en todas sus epístolas, enseña primero los misterios de la fe que son propios del evangelio, y luego especifica aquellos deberes morales que por ellos se regulan.
A fin de que el evangelio sea creído con eficacia, debe ser diligentemente examinado y bien entendido; y cuando nuestra fe está así firmemente establecida, debe manifestarse en la práctica de todas aquellas buenas obras que se nos requieren en las Escrituras. "Todos los que anden según esta regla, paz y misericordia sea sobre ellos, y sobre el Israel de Dios."
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — September 10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.