Mañana y noche

El gemido del creyente que espera la gloria

El gemido interior de los santos es señal de deseo, no de queja; esperan pacientemente la redención del cuerpo y la manifestación de su adopción.

Este gemido es universal entre los santos, y en mayor o menor medida todos lo sentimos. No es el gemido del murmullo o de la queja; es más bien una nota de deseo que de angustia. Habiendo recibido las primicias del Espíritu, deseamos la totalidad de nuestra porción. Suspiramos para que todo nuestro ser humano, en su trinidad de espíritu, alma y cuerpo, sea librado del último rastro de la caída. Anhelamos despojarnos de corrupción, debilidad y deshonra, y envolvernos en incorrupción, en inmortalidad, en gloria, en el cuerpo espiritual que el Señor Jesús concederá a su pueblo. Anhelamos la manifestación de nuestra adopción como hijos de Dios.

"Gemimos," pero es "dentro de nosotros." No es el gemido del hipócrita, con el cual intentaría hacer creer a los hombres que es santo porque es miserable. Nuestros suspiros son cosas sagradas, demasiado santificadas para que las publiquemos. Guardamos nuestros gemidos para nuestro Señor solamente.

Entonces el apóstol dice que "esperamos," por lo cual aprendemos que no debemos ser impetuosos, como Jonás o Elías, cuando dijeron: "Déjame morir"; ni debemos quejarnos y suspirar por el fin de la vida porque estamos cansados del trabajo, ni desear escapar de nuestros sufrimientos presentes. Debemos gemir por la glorificación, pero debemos esperarla pacientemente, sabiendo que lo que el Señor dispone es lo mejor. Esperar implica estar listo. Debemos estar a la puerta, esperando que el Amado la abra y nos lleve consigo.

Este "gemir" es una prueba. Puedes juzgar a un hombre por lo que anhela. Algunos hombres geminan tras la riqueza; adoran a Mammón. Otros gimen continuamente bajo las aflicciones de la vida; son meramente impacientes. Pero el hombre que suspira por Dios, que no está tranquilo hasta ser hecho semejante a Cristo, ese es el hombre bienaventurado. Que Dios nos ayude a gemir por la venida del Señor y la resurrección que Él nos traerá.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: December 4 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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