por John MacDuff
Un Salvador que sangra, contemplado por la fe,
un sentido del amor que perdona,
una esperanza que triunfa sobre la muerte,
¡conceden gozos semejantes a los de arriba!
INTRODUCCIÓN
En la experiencia de cada cristiano hay muchas fluctuaciones. A veces, la gracia está en vivo ejercicio, y el alma se llena de paz al creer. En otra ocasión, la vida divina parece languidecer, y prevalecen los temores sombríos. Hay estaciones en que la marea de la certidumbre alcanza, lo que podría llamarse, su nivel más alto; y el creyente, descansando bajo el pleno sol del rostro reconciliado de Dios, es capacitado para regocijarse con sumo gozo. ¡Momentos preciosos, cuando la fe es vigorosa, cuando la esperanza es brillante y resplandeciente, y cuando el amor llena el corazón hasta desbordarse! Pero pronto, ¡ay!, la escena cambia. El cielo espiritual se cubre de nubes. Donde todo era claro y sin nubes, la oscuridad espesa extiende a su alrededor sus sombras lúgubres; y el espíritu que hacía poco triunfaba en la exuberancia de su dicha, ahora se llena de abatimiento, y va afligido a causa de la opresión del enemigo.
Si le sucediera al lector lo que el profeta llama «un día nublado y oscuro», téngase por seguro que hay solo Uno que puede convertir la sombra de muerte en la mañana. Cristo es la luz de la vida; sus rayos bondadosos pueden dispersar las nieblas más espesas, y restituir a los abatidos, e incluso a los desesperados, los gozos de su salvación.
No fue mirando y lamentándose de sus heridas como los israelitas mordidos fueron sanados, sino con solo mirar a la serpiente de bronce. Así, si queremos que nuestras heridas sean sanadas, que nuestras fuerzas sean renovadas, que nuestras dudas sean removidas, que nuestra oscuridad sea convertida en día, debemos volver los ojos a Aquel que está exaltado a la diestra de Dios como Príncipe y Salvador. Es su prerrogativa exclusiva «consolar a los que se afligen, darles hermosura en lugar de cenizas, óleo de gozo en lugar de luto, y manto de alabanza en lugar de espíritu de angustia».
Los siguientes ejercicios, destinados al uso diario del creyente, tienen referencia inmediata al Señor Jesús. Las cosas concernientes a Él, en su persona y obra, su carácter y oficios, su perfecta obediencia y su muerte vicaria, y especialmente su gloriosa exaltación, son los temas expuestos en este pequeño volumen. ¡Que la meditación del lector sobre Él, así presentado, sea dulce y provechosa! ¡Que el Espíritu Eterno, el glorificador de Jesús, tome de estas cosas, y las revele en su belleza intrínseca, y las aplique en su eficacia salvadora, a su mente! Y que tanto el escritor como el lector, aun si llegaran a diferir en algunos asuntos, sean uno al decir: «¡Jesús primero! ¡Jesús último! ¡Jesús sin fin!»
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Heavenly Aspirations!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.