Las últimas cosas

El gozo de crecer sin fin en santidad y virtud

La santidad progresiva en el cielo concede seguridad, pureza y un gozo creciente al acercarse el alma a la perfección de Dios.

Purificados de todo pecado, de toda ocasión de aquella incomodidad y vergüenza que refrenan el amor encendido de Dios y menoscaban mucho el placer de contemplar sus perfecciones, los espíritus de los justos perfeccionados se acercarán, con un ardor semejante al que enciende las naturalezas seráficas, con aquel amor perfecto que echa fuera el temor, a contemplar las glorias del Padre del universo. Y así capacitados para soportar una aproximación a él, recobrarán más de su semejanza, reflejando la luz de su rostro y encendiéndose entre las irradiaciones de su amor. Mas todos nosotros, mirando con rostro descubierto la gloria del Señor, somos transformados en la misma imagen, de gloria en gloria.

El progreso en santidad y virtud presupone, en primer lugar, una porción muy alta de gozo: la seguridad de no caer en pecado. Es además más que probable que, mientras el recuerdo de nuestros servicios más dignos, de las tentaciones resistidas, las negaciones de sí mismo soportadas, la lágrima del penitente, la prontitud del socorro, sea trazado en líneas prominentes y fuertes, las huellas de aquellas multiplicadas imperfecciones y fracasos que en la tierra turban la tranquilidad de los buenos, serán borradas, o de algún modo hechas menos dolorosas en la revisión, y conservadas solo para aumentar nuestro amor a Dios y nuestra gratitud por el ejercicio estupendo de su benignidad, mostrada en la redención de los transgresores.

De este modo el placer del Cielo será experimentado en su perfección más alta. Y si aun aquí en la tierra, mezclado con amargos recuerdos, es a menudo fuente de consuelo inefable, ¡qué banquete tan delicioso dispensará a los limpios de corazón cuando beban del celestial vid, sin mezcla de pecado, en el reino de su Padre!

Autorizados por las voces unánimes de la razón y la Escritura a creer que nuestra santidad, como nuestro conocimiento, será progresiva, no podemos prometernos irrazonablemente la alta satisfacción de percibir que vamos haciendo eternos acercamientos a la fuente de la excelencia, mejorando sin cesar en semejanza con aquellas perfecciones que suscitarán nuestra admiración, nuestra alabanza y nuestro amor.

¡Bienaventurados, oh Dios, los que habitan en tu casa! Ellos irán de fuerza en fuerza; estrecharán sin cesar sus órbitas de aproximación a tu trono y de semejanza a tus glorias, hasta que cada uno de ellos comparezca ante ti en el lugar santísimo de tus atrios de lo alto, en lo más recóndito de tu pabellón y en el pleno resplandor de tu presencia inmediata.

Fuente y atribución

Autor original: Johnson Grant

Título original: 3. the pleasures of improving virtue will constitute a chief ingredient in our expected happiness

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Johnson Grant, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura